Un nuevo amor por la Fuerza
- Rennyer González

- 4 may 2020
- 4 min de lectura
Actualizado: 5 may 2020
I thought it was a bunch of mumbo-jumbo.
A magical power holding together good and evil,
the dark side and the light.
The crazy thing is it’s true. All of it.
The Force, the Jedi. It’s all true.

La primera película de Star Wars que vi en el cine fue The Force Awakens. Para entonces ya me había vuelto fanático indiscutible de la saga y hablaba con amigos sobre los personajes que más nos gustaban y escenas inolvidables, citábamos frases en momentos apropiados y a veces no tanto, y teníamos la sempiterna discusión acerca del mejor episodio (The Empire Strikes Back) y el peor (en este apartado casi todos elegían The Phantom Menace, pero yo siempre le di ese puesto a Attack of the Clones, el único somnífero de la serie). El día del estreno de la nueva entrega, el miedo y la ansiedad que sentía cuando vi aparecer el célebre “A long time ago in a galaxy far, far away…” se había transmutado en éxtasis para el momento de la aparición del “Directed by J.J. Abrams”.
La nueva trilogía comenzaba con elementos casi calcados de la serie original, pero introducía personajes con historias y características distintas a lo que hasta entonces había ofrecido la saga. Rey, una heroína sin padres ni un lugar en el mundo con incipientes poderes de Jedi, que pasa a ser la protagonista del relato; Finn, un integrante de las tropas de asalto que se arrepiente y se convierte en aliado de Rey buscando redimirse; y Poe, un habilidoso y leal piloto con el carisma y el sarcasmo de Han Solo, que es la evidente inspiración del personaje. Los nuevos protagonistas le otorgan nueva vida a la historia, logran que como espectadores nos sintamos fascinados e intrigados por lo que vendrá luego, pero quien realmente hace que The Force Awakens y el resto de la trilogía funcione es Kylo-Ren, el villano más humano que hasta ahora ha producido el universo de Star Wars y el único personaje con quien el espectador desarrolla una relación de amor-odio, una dinámica nunca lograda en las dos trilogías anteriores.

Es verdad que en el relato de Anakin Skywalker se nos presentaba a un héroe dividido entre el amor, la lealtad, la paciencia, la madurez y las ansias de poder que finalmente lo arrastran hacia el lado oscuro de La Fuerza y convierten el odio en su principal fuente de poder. Sin embargo, se sabe que Hayden Christensen, el actor que dio vida al personaje que más tarde se convertiría en Darth Vader, no estuvo a la altura del desafío y minimizó cualquier posibilidad de ganarse la simpatía de la audiencia al retratar a una diva adolescente con serias tendencias a la megalomanía y el melodrama gratuito. Además, George Lucas nos quiso convencer de que el villano más importante de la saga creyó que podría salvar de la muerte al amor de su vida sobre la base de la promesa más vaga e inverosímil de la historia del cine.
Kylo-Ren es por eso el joven villano que merecía Star Wars, un personaje cuyo conflicto se hace patente casi desde su primera aparición en pantalla, sin necesidad de hurgar demasiado en su pasado o de urdir una trama rocambolesca que justifique sus acciones. Adam Driver interpreta el papel con la pericia suficiente para convencer al espectador de que el hijo de Han Solo es a la vez volátil, terrorífico, despiadado, impredecible, poderoso y astuto, pero a la vez vulnerable, fácilmente manipulable e indeciso. Supe desde el primer momento que sería mi personaje predilecto y con el que más identificado me sentiría.
Es difícil que no se vuelva a despertar un amor casi enfermizo por Star Wars después de ver The Force Awakens. Hay melodrama, plot twists, luchas a muerte, explosiones, conversaciones filosóficas, héroes, villanos, frases célebres, amor, odio, llanto, gritos de felicidad, voces y actuaciones memorables, naves espaciales entrañables, escenas llenas de aflicción y otras de hilaridad, imágenes oníricas, reencuentros, recuerdos, orgullo, heroísmo, redención y traición, todo lo que nos enamoró de la trilogía original. Además, reinventa el orbe imaginado por George Lucas, con sus propias reglas y su mitología, pero sin alterarlo demasiado, manteniéndose reconocible y verosímil en su reescritura de la épica que le dio origen.

Sé que existen muchos puristas y fanáticos acérrimos que condenan al nuevo reboot de Star Wars y ensalzan con un histrionismo digno de Anakin Skywalker a la primera trilogía, pero yo soy defensor de la reinvención que Disney hizo de la idea original de George Lucas, una historia cuya segunda trilogía había apagado casi por completo la esperanza de volver a creer en el poder creador de la Fuerza entre los seguidores más fieles de la saga. Con The Force Awakens no sólo se reavivó la magia que une al bien y el mal, la luz y la oscuridad en un campo único de energía que mueve al mundo, sino que también despertó de nuevo el entusiasmo de millones de apasionados espectadores que vieron renacer el amor por un universo ficcional hasta entonces casi tan destruido como la máscara de Darth Vader que idolatra Kylo-Ren. May the Force be with you.
Ranking personal de todas las películas de Star Wars:
The Empire Strikes Back
The Force Awakens
Rogue One: A Star Wars Story
A New Hope
The Last Jedi
Return of the Jedi
Revenge of the Sith
Solo: A Star Wars Story
The Phantom Menace
Attack of the Clones
The Rise of Skywalker
Mención especial a The Mandalorian. No olvides de chequear nuestra reseña haciendo click en este link.








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