The Chilling Adventures of Sabrina: el oscuro, carismático y oculto mundo de Sabrina Spellman
- César Garbán

- 11 ene 2021
- 3 min de lectura
Actualizado: 12 ene 2021
My name is Sabrina Spellman and I will not sign it away

Hablemos de ese final: La última parte de Sabrina está lejos de ser una conclusión perfecta y satisfactoria. Tiene huecos en la trama, varias inconsistencias, resoluciones rápidas, forzadas y funcionales para algunas subtramas que se habían venido desarrollando. No estaría desacertado llamar la conclusión como desastrosa. Fue incómoda, apresurada y anticlimática.
¿Pero habría que juzgar toda una serie por sus últimos minutos? Sí y no. Tal vez no es justo, pero el final, el climax, el final, se supone que este es el momento previo a la catarsis, a la resolución de los conflictos, el momento en donde nuestros héroes son probados con la máxima tarea y donde todo se encuentra en riesgo. Un final debería ser emocionante.
Lamentablemente, el último capítulo de The Chilling Adventures of Sabrina no es así. Es, en términos sencillos no rimbombantes, malo y, aunque procuramos no usar términos tan impresionistas, no hay otra palabra para describirlo. Ahora, ¿es el resto de la temporada mala? ¿Es el resto de la serie mala? No.
El Mundo Oculto de Sabrina, como se conoce en español, ganó fama de ser una serie deficiente, floja, innecesariamente enredada...mala. ¿Lo es? No. Para nada. ¿Es una serie para todos? Tampoco. Las nuevas aventuras de Sabrina siempre fueron un show oscuro, sangriento, extraño, explosivo, carismático, gracioso y cheesy. Algo cursi, algo espectacular en su presentación y esa fue la razón por la que poco a poco algunos comenzaron a catalogarla de mala, pero precisamente esa fue la razón por la que otras la amaron con pasión. En un mundo donde las producciones cinematográficas siguen insistiendo en ser oscuras, serias y perfectamente lógicas, Sabrina se atrevió a ser lo que quería ser, ridículamente dramática, ridículamente mágica, ridículamente oscura. ¿Por qué sería mala? Dentro de todo, Sabrina fue una serie que con valentía se atrevió a ser algo distinto y original. Tal vez ese fue uno de sus problemas: fue más Power RangersqueDark… y todos sabemos que es lo que prefieren las audiencias.

Sabrina, la serie, y Sabrina, el personaje, estuvieron llenas de personalidad y eso nadie podrá quitárselo. Sus personajes entretenidos, sus villanos divertidos. El mundo y el lore que se construyó a lo largo de estas 4 temporadas fueron interesantes, ricos, maravillosos. La lucha entre el bien y el mal, la disruptiva adoración a Satán, la elevación de lo femenino, la fuerza y determinación de las brujas – y mujeres- de Greendale y los improbables encuentros místicos contra las fuerzas demoníacas (y angelicales) convirtieron esta serie en una de las opciones más divertidas dentro del repertorio de Netflix. Pero, de nuevo, en un mundo donde solo las historias “científicamente” enredadas y llenos de conceptos intensos e improbables y plot twists inncesarios, Sabrina poco a poco se quedó con una pequeña pero leal fanaticada. ¿Esto es malo? Necesariamente no, aunque sin duda, tal vez, una temporada más hubiera prevenido el desastre de final.
Tomando una frase de otra seria oscura de fantasía, Supernatural: “los finales son difíciles. Cualquier mono con culo agrietado y un teclado puede defecar un comienzo, pero los finales son imposibles. Tratas de cerrar todos los cabos sueltos, pero nunca puedes. Los fans siempre se van a quejar. Siempre habrá huecos. Y como es el final, se supone que todo debe cerrar. Te digo, son de verdad un dolor.”
The Chilling Adventures of Sabrina no es la expeción a esta regla. Encontrar el final “perfecto” para esta serie nunca iba a suceder. Está lejos de ser perfectas. Tiene muchos y muchos errores, muchas cosas que podrían haberse presentado de mejor manera, pero sin duda su abrupta cancelación precipitó el desastroso final. Pero dentro de todo, la temporada es entretenida. Incluso, su penúltimo capítulo es glorioso. Es un tribute a la serie de los ‘90 y a todo lo que hizo popular, en primera instancia, a nuestra bruja adolescente. A pesar de las fuerzas que conspiraron contra este show, este penúltimo capítulo es un milagro.
The Chilling Adventures of Sabrina tiene el potencial de convertirse en una serie de culto. ¿Por qué? Sencillamente porque se atrevió a hacer cosas -cosas muy ridículas- que otras no. ¿Es para todos? Repito, no. Pero esa es la razón por la que muchos, o no tantos, pero algunos, la recordaremos y la volveremos a ve. Y, quién sabe, tal vez algún día, en unos años, obtengamos el final que nos merecemos; el que Sabrina se merece.












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