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Ranking de las nominadas a Mejor Película

Esta noche se celebra la ceremonia de los Premios de la Academia y en Cinema Cabin hicimos un ranking de las películas nominadas (en la categoría de Mejor película) de peor a mejor. Esta clasificación responde a parámetros estéticos, no políticos, y tampoco estamos con esto diciendo que tal o cual película debería o no llevarse el máximo galardón. Es sólo una apreciación subjetiva de los méritos artísticos que pueden (o no) tener cada una de ellas y las razones por las que las colocamos en el puesto en que aparecen. Esperemos que no estén de acuerdo con nosotros y nos dejen su propio ranking en los comentarios.

9. 1917


Director: Sam Mendes

País: Reino Unido

I hoped today would be a good day. Hope is a dangerous thing

La nueva película de Sam Mendes, el director de la sobrevalorada American Beauty (1999), es una excelente muestra de lo que el cine puede alcanzar a nivel técnico y estético. Posee una cinematografía que probablemente le valdrá el Oscar y un alcance visual con el que el 90% del cine contemporáneo puede sólo soñar. No obstante, la maravilla técnica no alcanza para otorgarle densidad narrativa a la historia, y los dos personajes centrales parecen ser más parte del tétrico paisaje producido por la guerra que seres humanos con motivaciones con las que alguien se pueda sentir identificado o, al menos, interesado. El problema de 1917 está en que su cinematografía, movimiento de cámara y largos plano-secuencias devoran la trama y convierten a la película en un espectáculo visualmente atractivo, pero de contenido insustancial y de tensión y dramatismo casi inexistentes. Colocar la cámara en el centro de la acción para que el espectador sienta lo que sufren los personajes en medio del horror de la guerra parece una propuesta intrigante. Sin embargo, en 1917 esa teoría falla porque el relato se diluye en el derroche estético del que alardea el director y que es más un distractor que una virtud. Es probable que se lleve el galardón de mejor película del año en esa máquina de entretenimiento que es Hollywood, pero 1917 seguirá siendo más un parque de diversiones -por citar a Scorsese- que un verdadero drama antibélico.


PUNTAJE: 1.5 pinos

R.G.

8. Joker


Director: Todd Phillips

País: Estados Unidos

I haven’t been happy one minute of my entire fuckin’ life

Desde que Joker se hizo con el León de Oro en el festival de cine de Venecia, la expectativa, que ya para entonces era enorme, creció exponencialmente alrededor de la película de Todd Phillips. Se hablaba sobre todo de la actuación de Joaquin Phoenix como Arthur Fleck y del guion que le daba un vuelco al cine de superhéroes que habíamos visto. Se había dicho también que era un homenaje al cine de Scorsese y que proponía discusiones sobre la violencia como producto de las malas condiciones que aquejan a los ciudadanos de los escalafones más bajos del injusto orden social (tema inédito, ¿no?). Lo que no se dijo fue que la historia ¿realista? sobre los orígenes del archienemigo de Batman, más que un homenaje, es casi una copia de Taxi Driver (1976) y de The King of Comedy (1982) con bastantes referencias poco sutiles a La naranja mecánica (1971). La película trata de maquillar estas falencias con algunos plot twists bien colocados que le agregan cierta ambigüedad a la historia y con las explicaciones no muy claras sobre la condición ¿mental? que padece el personaje, pero el arco final de este joker no se diferencia prácticamente en nada del de Travis Bickle en Taxi Driver, sin mencionar que el tema central es el mismo del de The King of Comedy. Puede que subvierta en muchos sentidos la fórmula Marvel y que pase a ser punto de referencia obligado para lo que el universo cinemático de DC Comics tenga preparado en el futuro, pero como obra cinematográfica y como drama social, el alcance artístico de Joker es cuestionable, por no decir limitado.


Puntaje: 2.5 pinos

R.G.

7. Ford v Ferrari


Director: James Mangold

País: Estados Unidos

We’re lighter, we’re faster, and if that don’t work, we’re nastier

James Mangold, el director de Logan (2017) -posiblemente lo mejor que se ha hecho en el cine de superhéroes hasta la fecha- dirigió una de las películas comerciales más placenteras del año pasado. Narra la historia de dos corporaciones enzarzadas en una lucha no tanto financiera como de egos. Ford y Ferrari contratan a los dos mejores pilotos del planeta para medir la capacidad de sus motores en una carrera casi suicida en la que los competidores deben mantener la concentración y la velocidad por 24 horas seguidas. Aunque la trama suene un poco a película de Vin Diesel y Jason Statham, Mangold tiene la suficiente experticia como para que las escenas de carreras resulten interesantes y excitantes a partes iguales. Además, intercala momentos de verdadera reflexión que sirven para ahondar en la amistad de los dos protagonistas y en sus relaciones conyugales sin necesidad de líneas trilladas sobre la importancia de la familia. Ford v Ferrari no es una obra maestra, pero tampoco pretende serlo. Es una película donde prima el entretenimiento y en la que se desarrollan temas como la lealtad, el amor, la codicia y los distintos métodos -a veces autodestructivos- a los que recurren las grandes corporaciones para destruir a la competencia, dando a entender que lo importante no es la victoria ni el dinero que se invierta para obtenerla, sino la satisfacción de propinarle un golpe moral al rival y elevarse sobre él, aunque sólo sea por unos segundos.


Puntaje: 3 pinos

R.G.

6. The Irishman


Director: Martin Scorsese

País: Estados Unidos

If they can whack a President, they can whack a president of a union.

You know it and I know it.

La última y más nueva película de Martin Scorsese. ¿Es tan buena como dicen? Sí. Considero que es una de las mejores películas de la década. Es interesante, entretenida; es una oda al cine (y al mundo) de la mafia. Sin embargo, también es algo lenta. No necesariamente aburrida, pero lenta y muy larga. ¿Volvería a verla? No por un largo tiempo.

Es una aventura, sí. Una muy buena aventura. Pero también se siente como una carta de amor que el propio Scorsese se escribió a sí mismo. Una llena de egocentrismo. ¿Es mala esta película? Para nada, pero en algunas ocasiones se siente como una suerte de prueba que el director se hizo a sí mismo para decirse y decirle al mundo: “aún soy relevante”.

Aunque The Irishman es un tributo a las películas clásicas de gángster (y a las suyas propias), es también una excelente representación de su obra y trayectoria, que indudablemente ha sido impecable en muchos aspectos. He aquí el dilema: en muchos pero no en todos. El problema con la victoria de The Irishman significaría un retraso en contraste a todas las demás propuestas de las demás películas nominadas. The Irishman es increíble, sí, pero, es muestra de ciertos arcaísmos de los cuales la sociedad ha buscado desprenderse a lo largo de la última década. Ejemplo: ¿cuántos diálogos de mujeres existen a lo largo de las 3 horas de la película? ¿Hablan entre ellas? Claro, este nunca fue el objetivo de la película: es una historia de hombres. Pero, ¿acaso no estamos en una sociedad que busca otros valores en sus representaciones artísticas? El problema no se encuentra en la película per se, sino en la Academia que decide colocarla en su lista de nominadas. Mejor: ni siquiera en la lista de nominadas, sino en el asiento de ganadores.

Repito. No es una mala película; es una de las mejores de la década, pero ¿debería llevarse la estatuilla? No lo veo correcto. Existe una diferencia.


Puntaje: 4 pinos

C.G.

5. Jojo Rabbit


Director: Taika Waititi

País: Estados Unidos

One day you'll make time. You'll think of nothing else.

You'll meet someone and spend your days,

dreaming of the moments you can hold them in your arms again. That's love.

Jojo Rabbit no es una película perfecta, pero es exactamente en sus imperfecciones donde se encuentra lo fascinante de la obra de Taika Waititi. Lejos se encuentra el excesivo drama presente en las películas de guerra. Un drama que no es innecesario, después de todo fue un momento cruel y terrible. Pero en este sentido, Jojo Rabbit es otra historia: la película asume todos los horrores de la guerra, pero los extrapola hacia lo micro: el universo del personaje titular, Jojo. Es a través de sus ojos que vemos y entendemos el contexto en el que vive. Es un niño que dentro de su inocencia encuentra la amistad de un Hitler imaginario como un refugio, o peor, como una figura paterna. Su padre murió en la guerra y su madre es –aparentemente- una fiel seguidora del régimen del Fuhrer. Pero poco a poco, y gracias a pequeños detalles que se nos van mostrando a lo largo de la película, el pequeño comienza a darse cuenta que hay más allá en la vida que lo que ve y le dicen.

Jojo Rabbit es divertida, sí, pero detrás de su humor se encuentran mensajes terribles y poderosos: el poder de la propaganda y la fragilidad y facilidad de manipulación de la niñez. No hay que confundirse, Jojo Rabbit es una historia triste y trágica, pero es gracias al característico humor de Waititi que también podemos entender que incluso en estos momentos de increíble tristeza, el amor y la buena voluntad siempre surgen para oponerse a estas fuerzas del caos. Jojo Rabbit tal vez no sea para todos: no ofrece una visión total de los horrores que se encuentran frente al campo de batalla, pero es, por el contrario, una muestra de los horrores cotidianos a los que se vio sometido otro grupo en particular y de las incongruencias que tuvieron que enfrentar: ¿Luchamos por Alemania?, ¿luchamos por Hitler?

Creo que la pregunta más importante que nos deja esta película es: ¿qué es lo correcto?


Puntaje: 4 pinos

C.G.

4. Little Women


Director: Greta Gerwig

País: Estados Unidos

I just feel like women have minds and souls, as well as just hearts.

And they’ve got ambition, and they’ve got talent, as well as just beauty.

And I’m so sick of people saying that love is all a woman is fit for.

I’m so sick of it! But I’m…I’m so lonely!

La adaptación cinematográfica de una obra literaria casi siempre es recibida con escepticismo e incluso con desagrado por gran parte de los acérrimos fanáticos de la literatura. Lo primero que se suele pensar es que en una película no se puede contar todo lo que con maestría se relata en un libro y que por eso el cine es inferior a la literatura, como si el arte se pudiera medir con una cinta métrica para determinar que una obra es buena de acuerdo a la longitud de la historia y el detalle con que es narrada. Tal escepticismo se incrementa si se anuncia que se hará una nueva adaptación de un libro ya bastantes veces llevado al cine como Mujercitas, de Louisa May Alcott. Sin embargo, la versión de la escritora-directora Greta Gerwig del clásico norteamericano no solamente le otorga nueva vida y frescura al libro, tanto desde el punto de vista narrativo como moral, sino que además reinventa, deconstruye y reconstruye la novela sin alterar ni irrespetar la fuente original.

Uno de los experimentos que realiza Gerwig en su guion—y que a algunos miembros de la academia les pareció que hacía a la historia “innecesariamente confusa” y “difícil de seguir”— es jugar con los tiempos, yendo del presente al pasado sin mucha transición, otorgándole así un dinamismo distinto a la narración lineal de la novela y manteniendo al público intrigado e implicado en la trama, lo que convierte a la película en un entretenido rompecabezas que se va armando a medida que se desglosa el relato. Además, por medio de este simple artificio, la directora logra capturar el dramatismo y el desencanto que representa el paso de la adolescencia a la adultez (el uso del color en ambas etapas de la vida es sensacional en esta película). Pero quizás lo más interesante de Little Women es que Gerwig no toma partido por ninguna de las mujercitas y logra que nos identifiquemos con Jo (Saoirse Ronan) y Beth (Eliza Scanlen), pero también con Amy (Florence Pugh) e incluso con Meg (Emma Watson), que en otras adaptaciones son retratadas como una malcriada y una mojigata, respectivamente. Así, en esta nueva versión, hay espacio para la creación literaria, el libre pensamiento, la rebeldía, el matrimonio, el amor, el sufrimiento, la rabia, la tragedia y la nostalgia de la niñez y la adolescencia, marca registrada del cine de la chica de Sacramento.


Puntaje: 5 pinos

R.G.

3. Marriage Story


Director: Noah Baumbach

País: Estados Unidos

Criminal lawyers see bad people at their best,

divorce lawyers see good people at their worst

Charlie y Nicol (Adam Driver y Scarlet Johansson, respectivamente) siempre se van a amar. He aquí lo trágico de la increíble historia de Noah Baumbach.

Marriage Story es, en muchos aspectos, una de las mejores películas del año. Sus diálogos, sus actuaciones. ¿Qué más podría decir que no se ha dicho ya? Es una de las películas más desgarradoras y tristes del año y de la década porque es la historia de cómo un matrimonio se desmorona, primero poco a poco y luego de golpe, pero (y énfasis en este detalle) del matrimonio, no del amor. Este es el hecho irrefutablemente trágico de esta historia.

Lo que los unió siempre se encontrará: ¿una profunda admiración del uno hacia el otro? Algo más. ¿Son almas gemelas? No lo sé, ellos no lo saben. Pero por obvias diferencias no pueden seguir juntos, pero existe una única e irrefutable verdad. Es tonta, es absurda, es ridícula: ellos se aman y se amarán por siempre. Rompiendo la barrera de lo que en la contemporaneidad creemos significa el amor de una pareja, irónicamente la historia nos presenta una suerte de conclusión: su separación solo sirve para que se den cuenta de que sus lazos están más unidos de lo que creen. Es muy triste.

Además, la película se encuentra llena de referencias y observaciones críticas muy importantes acerca de la visión de la mujer y del hombre y de sus respectivos papeles en las relaciones de pareja en nuestra sociedad contemporánea.


Puntaje: 5 pinos

C.G.

2. Once Upon a Time in Hollywood


Director: Quentin Tarantino

País: Estados Unidos


It’s official, old buddy. I’m a has-been

En una escena de The Dreamers (2003), de Bertolucci, uno de los personajes principales dice que Nicholas Ray no sólo hace cine, sino que es cine. Esa misma cita se podría aplicar a cualquier gran director, pero quizás a quien más se ajusta es al creador de Once Upon a Time in Hollywood, posiblemente el único cineasta que vive desde y por el cine. En cada uno de sus guiones Tarantino deja entrever su amor hacia el arte de hacer películas, hacia los actores, hacia la cultura pop que sus personajes constantemente rememoran en sus largas conversaciones, hacia los géneros más populares de su infancia y adolescencia, hacia el placer de sentarse en una butaca y dejarse absorber por las imágenes proyectadas en la pantalla gigante. Su última película es la más nostálgica y personal de su carrera porque no sólo describe un momento crucial en la historia de un Hollywood que ya no existe, sino que narra su relación amorosa con el cine, su manera de entenderlo y la influencia que ha ejercido en su vida.

En Once Upon a Time in Hollywood se cuenta la historia de un actor a punto de pasar de moda en un mundo donde todo comienza a cambiar a una velocidad alarmante, lo que le produce una ansiedad casi insoportable y lo mueve a preguntarse si su época de oro ya pasó sin darse cuenta. La única forma que tiene de consolarse es refugiándose en el recuerdo de sus propias películas, en las escenas que lo hicieron brillar y que representan todo lo que él es. Además, largos pasajes de la cinta muestran a los personajes manejando, escuchando la radio, abriendo latas de cerveza y encendiendo cigarrillos como lo hacen las estrellas del cine. Viven y actúan como si siempre estuvieran filmando una película, como si su trabajo como actores y dobles fuera también su propia vida privada.

Sin ser autobiográfica, Once Upon a Time in Hollywood es una reconstrucción de una época irrecuperable, de un mundo que por mucho que se rememore y se idealice, siempre permanecerá en el pasado. Es también la reflexión de un artista acerca de su propio arte y su lugar en la historia y la relevancia que ese legado tiene hoy y tendrá en el futuro.


Puntaje: 5 pinos

R.G.

1. Parasite


Director: Bong Joon-ho

País: Corea del Sur

¿Sabes qué tipo de plan nunca falla? No tener ningún plan en absoluto.

Sencillamente considero que no existe mayor película que esta, en estos momentos, en este contexto histórico de nuestra sociedad. Parasite no sólo es divertida y entretenida. Es además cultural e históricamente significativa. ¿Por qué? Porque es una cachetada al mundo, a sus gobiernos, a sus sociedades. Es una crítica dura y estricta al clasismo de nuestra sociedad.

Sí, hay muchas escenas graciosas y absurdas, pero lo triste es que estas son reflejo de cómo funcionan nuestras interacciones sociales. Considero que el humor negro presente en la obra no se encuentra para distraernos de lo que sucede dentro de la película, sino para reafirmarnos lo trágico de este universo, que lamentablemente es el nuestro.

Que Parasite gane significaría que la Academia reflexiona sobre sus propias hipocresías y sus largos discursos de “Salvemos a la Tierra”. Así que dudo que lo haga. Pero no hay espacio para la interpretación: no existe una película más contemporánea, global y relevante que Parasite.

Majestuosamente escrita y dirigida, es una obra que más que hacernos reír, debería hacernos llorar: es una historia trágica, pero no de un solo grupo de individuos, sino la de todos. Esta es la película que milagrosamente logra funcionar de manera increíble como obra de arte y como retrato y objeto de crítica. ¿Existe algo más que sea merecedor de una premiación?

En Cinema Cabin, esta es nuestra película favorita de las nominadas a los Premios de la Academia.


Puntaje: 5 pinos

C.G.


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