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Nuestras favoritas de la década (Parte 2)

Y como a toda película exitosa le llega el turno de su secuela, ahora les presentamos Nuestras favoritas de la década. Part II. Tal como en la Part I, escoger solo 5 representó todo un reto: hay muchas películas que dejé afuera, no porque las que escogí sean necesariamente mejor que aquellas, sino que considero que debía elejir a las que de alguna manera dejaron una marca en el mundo cinematográfico.


Sin más que agregar, estas son mis otras películas favoritas de la década:


The Avengers (2012)

Director: Joss Whedon

País: Estados Unidos.


“There was an idea… to bring together a group of remarkable people, see if they could become something more. See if they could work together when we needed them to fight the battles we never could.



Nadie se imaginó el éxito que tendría la película de The Avengers. Si alguien lo dice, es mentira. Esto no solo era un experimento, un intento inaudito en el mundo cinematográfico, sino incluso un riesgo. Traspasar a la gran pantalla un crossover de superhéroes tan ambicioso como este, representaba un logro desde cualquier punto de vista, y ante todo pronóstico, The Avengers no sólo fue (y es) una de las mejores películas de superhéroes, es también una de las mejores películas de la década. Tal vez Infinity War (2018) sea una entrega superior y más ambiciosa, pero el sentimiento de gratificación y la emoción experimentada durante esta primera reunión de los héroes más poderosos de La Tierra es, en el sentido completo de la palabra, un evento que jamás podrá ser replicado. El guión y la dirección de Joss Whedon, el espectacular reparto y el magnífico tema de Alan Silvestri convirtieron este blockbuster en un fenómeno sensorial, multitudinario y universal que no se pierde en rimbombantes efectos especiales ni en explosiones innecesarias. The Avengers es muestra de la gran pasión que por años fans y lectores cultivaron hacia estos dioses y súper hombres imaginarios, pero más importante aún, es una verídica e irrefutable evidencia de que el mundo los necesitaba.


¿Por qué deberías verla?


Joss Whedon hizo un trabajo impecable uniendo una cantidad de películas y personajes en un solo producto y como consecuencia creó un universo compartido cinematográfico orgánico y coherente. Además, era la primera vez que este equipo de superhéroes se reunía y el resultado fue sencillamente épico.


Mejor escena: “I’m bringing the party to you guys”. Iron Man vuela hacia el equipo atrayendo a un gran leviatán, Cap le sugiere al Dr Banner que sería un buen momento para ponerse furioso y él le responde “That’s my secret, Cap… I’m always angry”. El (ahora clásico) tema de Alan Silvestri comienza a formarse al mismo tiempo que la primera encarnación de los Vengadores se reúne en un plano secuencia circular.


Puntaje: 4/5


Sing Street (2016)

Director: John Carney

País: Irlanda, UK, USA.


“Your problem is that you're not happy being sad, but that's what love is, Cosmo: happy-sad.”



¿Cómo podría dejar de recomendarles esta película?


Freedom I'm takin' it back…


Divertida, emocionante, vibrante. Cada escena de este musical de rock es una delicia: un gusto visual, un deleite para el oído y un regalo para los fans de la buena música. Sing Street no sólo es uno de los coming of age más divertidos del 2016, sino de la década. John Carney logró capturar y encapsular la magia de los 80 en una deprimida Irlanda para contrastarla con la experiencia de un grupo de adolescentes que buscan surgir dentro de una época triste y gris.

La principal magia de este filme radica, por una parte, en la simplicidad de sus motivos, pero por otra en la complejidad de sus temas: una banda y una chica. Esto es todo. Pero es lo que se encuentra detrás de estos tópicos lo que enriquece de manera inigualable a la cinta: las consecuencias del divorcio, el abandono, las crisis económicas, la ruptura de las tradiciones y la resistencia a las nuevas formas de expresión y liberación. Sing Street no es sólo una excusa de musical, sino una composición que busca transformar la experiencia de toda una generación en un momento surreal acompañado de una excelente banda sonora y de magistrales canciones que guardan los gritos de aquellos que quieren más.


Pero es además una oda a la fuerza de la hermandad y de la necesidad de la familia (sanguínea o no): básicamente de algún sistema de soporte que nos ayude a sobrevivir el cruel mundo en el que nos ha tocado vivir. Y sin embargo, al mismo tiempo, es también un tributo a la música: que la película se presente decadente en su normalidad, pero que cambie bruscamente de color, tono y sentimiento una vez que cada canción comienza a sonar, no es fortuito. Esta peli es una carta de amor a los 80 y su música, pero también a sus personas.


This is your life You can go anywhere You gotta grab the wheel and own it And drive it like you stole it!


¿Por qué deberías verla?


Sus excelentes canciones y su reparto carismático garantizan una experiencia musical como pocas. Es un coming of age que no ahonda en los recurrentes dramas exagerados de adolescentes, sino en hechos y temas concretos con los que todos podemos sentirnos fácilmente identificados.


Mejor Escena: el video musical que inventa Conor en su cabeza es la escena más feliz, triste, divertida y poderosa de toda la película: encapsula sus anhelos y miedo de una manera magistral. Además, Drive It Like You Stole It es la mejor canción de la película.



Puntaje: 4/5


Song of the Sea (2014)

Director: Tomm Moore

País: Irlanda.


“Come away oh human child, to the waters and the wild, with a fairy, hand in hand, for the world's more full of weeping than you can understand.”



Aún hoy existe la creencia de que las películas animadas se reservan únicamente para el público infantil, en especial en nuestro continente americano. Es una creencia que se entiende tanto por el público como por sus creadores. Pero estas pueden ofrecer historias increíbles que pueden ser disfrutadas tanto por grandes como pequeños, no sólo porque ofrecen un mínimo de coherencia narrativa para que los adultos puedan disfrutarlas, sino lo contrario, porque están estructuradas de tal manera que cualquier persona, independientemente de su edad, puede entenderla en distintos y complejos niveles. Este es justamente el caso de las películas del estudio de animación Cartoon Saloon y, en especial, de su película Song of the Sea.


Esta es una peli que visualmente nos ofrece un espectáculo para todos los sentidos: su estilo antiguo y vintage de animación hecha a mano rememora por una parte la edad de oro de las películas animadas antes de la invasión del CGI, remite a las licencias artísticas que en su tiempo se permitieron muchos artistas visuales como Genndy Tartakovsky y además abre un espacio para un estilo novedoso y revolucionario donde la imaginación es infinita. Song of the Sea es, en primera instancia, impresionante y hermosa, pero además se eleva por la dedicación narrativa y los tópicos de la historia que nos presenta.


Llamarla una película para niños es un error, no porque no pueda ser apreciada por ellos, sino porque es una historia extravagantemente maravillosa que apela a una sensibilidad que sólo los adultos pueden entender: el abandono, la tristeza y el duelo son los verdaderos protagonistas de esta historia. Es la madurez con la que se tocan estos temas lo que convierte a esta aventura fantástica en una historia épica.


¿Por qué deberías verla?


Cartoon Saloon es el estudio Ghibli de occidente y Song of the Sea es nuestro Viaje De Chihiro. Compararlas no les hace justicia, son películas muy diferentes pero que tienen en común el uso de la fantasía y la magia como herramienta para la discusión de tópicos muy importantes como la adultez, la inocencia y el duelo.


Mejor Escena: el climax de la película ocurre en una secuencia onírica y maravillosa que se acompaña con un canto típico irlandés. Es una escena conmovedora que además se encuentra magistralmente animada.


Puntaje: 5/5




Hereditary (2018)

Director: Ari Aster

País: Estados Unidos


"I never wanted to be your mother".



Es una lástima la poca atención que esta película recibió. Hereditary es más que un simple encuentro entre el arte y el horror: es arte cinematográfico en su máxima representación. Una obra de paciencia, meticulosidad y tensión. No existe la perfección en ninguna obra que sea hecha por el hombre, pero existe algo, un detalle, un elemento en esta película que la acerca a un estado casi de total pureza y esplendor que se ve poco en obras del género de terror.


Los sustos por el simple hecho de asustar (y ni qué decir de los famosos e imprecisos jumpscares) no existen. No hay espacio para momentos vagos y ruidosos. Todo el filme es una melodía lúgubre que minuto tras minuto se vuelve más grave y tétrica, pero que en ningún momento pierde su equilibrio y su armonía, justo hasta el momento final, el climax, donde una gran tonada se desprende del instrumento que construyó Ari durante toda la película para generar una gran explosión. Y luego esa tensión desaparece y queda el silencio.


Toni Colette es quien, sin duda, se roba la obra y la escena más atemorizante, pero no a costa de sustos baratos, sino de una trama estricta que tiene una sola misión: generar tensión para luego descolgarse y romperse en una de las cintas más emblemáticas de la década. No mentiré: Hereditary no es para todos. Es incómoda, perturbadora y macabra. Y por esta razón me encanta.


¿Por qué deberías verla?


Si eres fan de este género, Hereditary es una obligación. Además de desafiar los límites y convenciones típicas del género, es una película extremadamente bien hecha. Tu corazón no estará latiendo cada 5 minutos por un falso susto, sino constantemente por la fingida tranquilidad que envuelve a los personajes hasta que finalmente se desvela el misterio.


Mejor Escena: es difícil elegir solo una, pero de todas, el accidente de Charlie sigue siendo uno de los momentos más impresionantes de toda la película.



Puntaje: 5/5


Lady Bird (2017)

Director: Greta Gerwig

País: Estados Unidos


-I want you to be the very best version of yourself that you can be.

-What if this is the best version?



Las películas de adolescentes, las llamadas coming of age, tienen el potencial de convertirse en clásicos de nuestra generación e incluso serán recordadas por otras en el futuro o se perderán en el tiempo como retratos genéricos de una época determinada. Lady Bird no es ninguna de estas dos: es parte de estas pero más; mucho más.


Greta Gerwig hace un retrato de la nostalgia. Para ella, la adolescencia es el momento que añora inexorablemente por una parte, pero que por otra rememora como una experiencia llena de momentos innecesariamente traumáticos por la naturaleza del adolescente, pero obligatoriamente necesarios para comenzar el llamado proceso de la maduración y la adultez. Greta es Lady Bird, pero lo más impresionante es que todos también lo somos. Esto es lo brillante de su obra: no es una película que se concentra estrictamente en el papel femenino del personaje de Saoirse Ronan –quien actúa de manera impecable– y en sus aventuras y desventuras como única regla, sino que cada instancia es una representación global y colectiva de lo que significó –y de alguna manera de lo que sigue significando- ser adolescente.


¿Quién eres? ¿De dónde venimos? ¿Quiénes seremos? Todas estas son interrogantes que representan el leitmotiv de la película: son cuestiones y crisis existenciales que se repiten en cada generación y que, por lo tanto, son válidas en cada momento de las últimas décadas.


Lady Bird es, a primeras instancias, una obra sencilla sin mucho trasfondo, pero es precisamente en este detalle donde se encuentra su belleza: en la supuesta superficialidad con que nos presenta este mundo y en la compleja realidad que se esconde detrás de ella. Esta no es sólo una película de hangout, de encuentros amorosos o del retrato de una generación en un contexto, como dije, sino que es también la representación cinematográfica de lo que siempre será la adolescencia: un cúmulo de sin sentidos dramáticos sin importancia que terminarán por definirnos y que inequívocamente extrañaremos al mirar hacia atrás. Lady Bird es la obra de la nostalgia contemporánea.


¿Por qué deberías verla?


Es un genuino clásico. Divertida, dinámica, un guion increíble y una dirección espectacular. Ningún momento es dejado al azar. Lady Bird es la Breakfast Club de la década.


Mejor Escena: Lady Bird se lanza del carro para mostrarle a su madre toda la frustración que la consume durante plena discusión. ¿Quién no ha querido hacer esto?



5/5 Pinos

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