Las 15 mejores películas de la década
- Leñadores Cibernéticos

- 16 ene 2020
- 14 min de lectura
Crear una lista de las películas que, según nosotros, definieron la década anterior tanto ética como estéticamente, fue un ejercicio no sólo subjetivo sino nostálgico, algo arrogante y bastante arduo. Fueron muchas las preguntas que nos hicimos para confeccionarla: ¿por género? ¿Por temas? ¿Por popularidad o logro artístico? Al final nos decantamos por escoger las películas basándonos en lo que pensamos y sentimos antes y después de la primera y tristemente irrepetible experiencia con cada una, y también por la influencia que ejercieron sobre otras películas, autores y la cultura popular en general. El orden en el que aparecen no obedece a preferencia o superioridad artística de alguna sobre la otra, es sólo una forma de organización algo aleatoria -y a la vez no-, pero no restrictiva, por lo que se pueden leer los textos como si de una película de David Lynch se tratara: comenzar por el quinto y pasar al primero antes de seguir con el undécimo para terminar con el noveno. Lo importante no es la secuencia, sino despertar el interés de quienes se acercan por primera vez a estas películas y alentar a la discusión -sobre todo si están en desacuerdo con nosotros- a quienes quieran revisitarlas por millonésima ocasión.
Inception (2010)
You keep telling yourself what you know.
But what do you believe? What do you feel?

Quizás la mejor película de Christopher Nolan hasta la época no sea Inception porque en 2017 estrenó la impecable Dunkirk. Quizás la mayoría de sus fans lo recuerden y celebren más por su muy lograda trilogía de Batman, y quizás otros prefieran al Nolan menos comercial, al de películas como Following (1998) —mi preferida— o Memento (2000). Sin embargo, en ninguno de sus demás trabajos crea una mitología tan bien diseñada y atractiva como la que inventa en Inception. El mundo de los sueños es sólo una excusa para imaginar toda una narrativa dentro de otras narrativas, de universos que contienen otros mucho más grandes y de personajes que navegan por todos estos mundos llevando vidas distintas en cada uno, envejeciendo en unos, muriendo en otros, viviendo el sueño de compartir el resto de sus existencias con las personas que aman en otros más. Son relatos que no se entrecruzan, sino que permanecen intactos de forma paralela, como los niveles de los distintos sueños en los que se adentran los únicos agentes secretos del planeta que no necesitan moverse de sus asientos para perpetrar los robos más elaborados y peligrosos.
R.G.
The Wolf of Wall Street (2013)
Money doesn't just buy you a better life — better food,
better cars, better pussy— it also makes you a better person

La comedia negra de la década. Una vida de excesos puesta en pantalla a través de un humor algo sucio y, definitivamente, audaz. Jordan Belfort es el retrato de una vida hecha a pulso de decisiones poco éticas, pero increíblemente satisfactorias. Creo que pocas veces se ha logrado personificar tantos antivalores en un solo personaje sin buscar ejercer un juicio moral sobre el mismo. Esto en la película se logra a través de una ligereza sin igual que, a fin de cuentas, sí permite al espectador juzgar a Belfort, pero solo luego de que lo hemos acompañado a lo largo de su tormentosa y deseable historia. Además, esta obra logra soltar algunas grandes verdades llenas de cinismo, pero que, a fin de cuentas, dejan un sinsabor bastante satisfactorio si eres capaz de digerirlas.
D.G.
La La Land (2016)
People love what other people are passionate about

El musical de Damien Chazelle es sencillamente uno de los mayores logros cinematográficos de la década pasada: es divertida, es dinámica, es armoniosamente melódica. Es una oda visual que de manera deliciosa nos transporta a una suerte de realismo donde el amor, el desamor y la pasión se encuentran para contar una historia que resonará por años. La La Land no solo es un increíble tributo a las obras de antaño, cuando los musicales eran los reyes del cine, sino además una modernización de este género, una propuesta trabajada con detalle y de una forma impecable.
Me encantan los musicales y, cuando vi esta película, me transporté de inmediato a un mundo lleno de infinitas posibilidades. Hay música, hay magia, pero también hay dolor. Sus personajes, a pesar de las rimbombantes y espectaculares coreografías, no escapan de la realidad que los envuelve. Es una historia de amor que abraza los clichés que formaron la edad de oro de Hollywood y los traspone a un nuevo contexto contemporáneo sin apelar a una estética gris y decadente.
C.G.
Frances Ha (2012)
-You’re a really good waitress.
-I’m not a waitress. I’m just poor.

Cuando tienes 27 años y vives en una gran metrópolis, quizás la pregunta más peligrosa que te pueden hacer es “¿y tú qué haces?”. No eres ni muy joven para el “quiero ser o el me gustaría”, pero tampoco eres tan viejo como para el “yo quería, pero me tocó porque así es la vida”, aunque ya lo estés comenzando a pensar. Vives a salto de mata diciéndote a ti mismo que eres bailarín porque sabes dar pasos de danza, pero no perteneces a ninguna escuela de baile y en realidad ni te gusta bailar; te presentas como “aspirante a escritor” porque has leído una centena de libros de forma desordenada y sin ningún fin claro; te vendes como crítico de cine porque ves muchas películas y creaste un sitio web con unos amigos y publicas de vez en cuando posts de cosas que te gustan. Lo eres todo y no lo eres a la vez. Frances Ha está construida así, como sin rumbo, narrando lo mínimo acerca de su personaje central a través de microrrelatos que representan el mundo entero en el que existe Frances, saltando, como ella, de una escena a otra sin necesidad de que haya demasiada conexión entre ellas, un día trabajando de mesonera y otro dirigiendo a un grupo de danza, un momento en Sacramento y al siguiente en París, a veces en el sofá de un amigo y otras en el ex – dormitorio de su antigua universidad. ¿Falta aclarar por qué nos parece una de las mejores de la década?
R.G.
Joker (2019)
I used to think that my life was a tragedy, but now I realize
it’s a fucking comedy

Mi relación con Joker es complicada: no porque no me guste, sino por lo contrario: me parece una de las películas más interesantes de la última década, con un tema que además aborda de manera magistral la enfermedad que es nuestra sociedad. A pesar de eso, hay un elemento que no se me puede escapar: Joaquin Phoenix no puede ser mi joker definitivo por la sencilla razón de que el Guasón no puede ser redimido, no puede darnos lástima. El Joker de las historietas es la personificación del caos; el Joker de Todd Phillips es una víctima. Sin embargo, existe algo en la narrativa de la película que funciona de manera perfecta y que no puedo bajo ningún motivo pasar por alto.
La brillante actuación de Joaquin Phoenix nos asquea, nos repugna…nos deleita. Joker no presenta al Guasón de las historietas, pero eso no importa: es una de las películas que considero más importante de estos años porque es una revisión importante y cruda de nuestra realidad y de la psicosis en la que nos vemos sumergidos día tras día. Es el maravilloso encuentro entre el cine independiente y el cine de superhéroes. Joker es, tal vez, la autopsia de un mundo ya muerto y la risa del personaje principal funciona como recordatorio de que ya es demasiado tarde.
C.G.
It follows (2014)
It could look like someone you know,
or it could be a stranger in a crowd.
Whatever helps it get close to you.

A veces para crear una buena película lo único que hace falta es tener una buena idea, un plot que sea prácticamente infalible. Durante el año que acaba de terminar lo lograron Rian Johnson con Knives out y Bong Joon-ho con Parasite en dos de las películas más inteligentes y entretenidas producidas en la década anterior, pero quizás la idea más sencilla la tuvo David Robert Mitchell en 2014 con It follows: un monstruo, criatura o aparición de origen indefinido que puede básicamente tomar cualquier forma (casi siempre humana) te comienza a perseguir por haberte acostado con cualquier persona. La única forma que tienes de salvarte es llevándote a otro/a a la cama y pasarle el rollo al pobre desafortunado, con todo el dilema moral que eso conlleva. Aunque parezca una historia ridícula y más de cine B o de película de Adam Sandler —antes de Uncut gems—, el plot funciona porque el mal siempre está y no está al acecho, cualquier persona que te mire por más de dos segundos es sospechoso, cualquiera puede venir a matarte o simplemente a pedirte direcciones para llegar al centro comercial más cercano. La tensión que se crea sólo con ese pequeño twist es lo que, creemos, convierte a It follows en merecedora de un puesto entre los mejores filmes de la década pasada.
R.G.
Her (2013)
I'm lying on the moon My dear, I'll be there soon It's a quiet and starry place Time's we're swallowed up In space we're here a million miles away

Podría durar horas hablando sobre esta película: la estética, el guion, la música (oh, la música y su banda sonora), el reparto…. Encuentro, sin exagerar, Her como una de las películas más importantes de la última década que aborda los temas del amor, las relaciones, las comunicaciones y la tecnología de una manera real, pertinente y, sin embargo, también mágica. La contemporaneidad de estos temas se transporta a un contexto futurístico que nos presenta preguntas que no son fáciles de responder: ¿qué es el amor?, ¿es el contacto físico necesario para la expresión del amor?, e incluso ¿es el amor prueba suficiente de que somos seres vivos?
El amor y la ciencia ficción se encuentran de forma maravillosa en la obra de Spike Jonze: lo impresionante de esta película consiste en presentarnos escenarios imposiblemente posibles. El amor no tiene explicación, no debería. Es un sentimiento, una realización, y de esta misma manera, Her no necesita una explicación de los hechos que presenta. Su premisa la creemos porque sabemos que el amor es un axioma que no necesita ser comprobado por teorías matemáticas, físicas ni biológicas, sino un hecho que sucede y ya. Así ocurre entre sus personajes.
C.G.
The Irishman (2019)
When I was young, I thought house painters painted houses.
What did I know?

Si tu mayor ambición de chico es pintar casas y un día, casi por casualidad, te conviertes en un asesino a sueldo pagado por una de las familias más poderosas de Filadelfia, probablemente durante tus últimos años de vida no te vas a sentir demasiado orgulloso de tu legado, pero sí vas a querer contar tu historia y otros la van a querer escuchar. La nueva película de Scorsese —que, según él, no está hecha para ser vista en tu teléfono mientras vas medio dormido en el tren o en el avión— tiene como hilo conductor la nostalgia de los días pasados llenos de adrenalina, pero también el arrepentimiento de lo que pudiste hacer y nunca hiciste, de la soledad que te ganas por las decisiones que tomaste. Es una historia sobre la amistad y la traición, sobre la vejez y la lealtad, sobre la familia, la memoria, el desengaño y la muerte. Durante sus casi cuatro (¡) horas de duración se puede pasar, sólo de una escena a otra, de la risa al espanto, de la tristeza a la ternura, de la fascinación a la extrañeza. Si Tarantino creó una cinta recordando lo que lo empujó hacia el cine, Scorsese armó una película que de muchas maneras pone fin a un género, mirándolo a la vez con nostalgia y horror, como rememora Frank Sheeran su espantoso y emocionante pasado desde su silla de ruedas.
R.G.
Drive (2011)
There’s a hundred-thousand streets in this city. You don’t need to know the route. You give me a time and a place, I give you a five-minute window. Anything happens in that five minutes and I’m yours. No matter what. Anything happens a minute either side of that and you’re on your own. Do you understand?

Siempre diré que las premisas sencillas tienen el potencial de ser las más abrumadoras, imponentes e interesantes. Drive, de Nicolas Winding Refn, es exactamente eso: una película que en lo externo trata de un hombre con habilidades detrás del volante. De hecho, esta pudiera ser la sinopsis de la película, pero es cuando elaboramos en las capas de esta obra y profundizamos en sus temas que encontramos una diversidad de elementos que enriquecen de manera exponencial a este filme.
En otras palabras, Drive es la lucha del hombre por mantener su Inocencia en un mundo donde la crueldad, la indiferencia y la maldad reinan sobre todas las cosas. Es una película que nos presenta las crisis internas y existenciales del ser humano en un estilo único y novedoso donde cada una de las melodías que la acompañan elevan el filme a un estado onírico en el que la sutileza se mezcla con la violencia extrema. Podría decirse que es una Neo Musical, donde cada escena es una pieza y composición que nos presenta las aventuras y desventuras del conductor a lo largo de su descenso hacia el infierno, hacia el mundo. Drive es la obra clásica del Neo Noir de esta última década.
C.G.
La vida de Adèle (2013)
Te extraño. Extraño tocarnos la una a la otra, vernos, respirarnos.
Te deseo. Todo el tiempo. A nadie más.

En la mayoría de películas donde el tema central es el amor, el espectador simpatiza y apuesta por los protagonistas porque su relación trasciende lo físico, porque, incluso cuando no están juntos, se están amando y todas las escenas apuntan a ello. La ya mencionada Her fue la película que mejor uso hizo de esta aproximación al amor en su faceta más abstracta durante la década pasada. Podríamos entonces decir que La vida de Adèle (2013) es el reverso del filme de Spike Jonze porque aquí el amor es plenamente físico, no sólo porque las protagonistas se pasan la mitad de la película en la cama, sino porque desde el momento en que se conocen, en sus miradas se destaca el deseo, la pasión y las ganas de explorar los territorios más remotos del sexo. No todos los días se ve en pantalla a dos actrices con tanta chispa y química como la que tienen Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos. Desde su primer encuentro en el bar hasta la última vez que las observamos juntas, la atmósfera que se crea es de un erotismo y una vibración pocas veces tan bien lograda en una cinta cinematográfica. Esta película francesa, galardonada con la Palma de Oro de ese año, es una de las mejores de la década porque nos mostró que el amor no está hecho sólo de contemplación, grandes gestos y conexión trascendental, sino también de ferocidad, ansia, placer y una irresistible y casi inextinguible atracción sexual.
R.G.
Spider-man: Into the Spider-Verse (2018)
-When will I know I’m ready?
-You won’t. It’s a leap of faith. That’s all it is, Miles. A leap of faith.

Spider-man: Into the Spider-Verse es un salto de Fe que logra de manera “espectacular” expandir el universo del héroe arácnido. Es vibrante, colorida, divertida, extraña y, aunque resulte difícil de creer, lo suficientemente original como para destacar sobre la absurda cantidad de películas de superhéroes de los últimos años.
Esta cinta aprovecha la sobre saturación del género para adentrarse en nuevas historias y nuevos temas. Pero es además un logro cinematográfico en sí: la animación es increíble y exhilarante. Dicho de otra manera: no ha habido película animada como esta. Spider-Man: Into the Spider-Verse captura la esencia del pop art y de las historietas de una manera precisa. ¿Es un cómic en movimiento? Los márgenes son borrosos, lo que la convierte en un producto limítrofe que genera sensaciones increíbles e infinitas.
C.G.
Beginners
That’s a tree. And cars… Another building like this one.
People in the building like us, half of them think
it’s never going to work out, the other half believe in magic.
It’s like a war between them.

Es difícil enmarcar esta película dentro de un solo hilo de ideas. A comienzo de la década había bastante que conversar sobre la comunidad LGBT, y este es uno de los discursos más fuertes que atraviesa esta obra. Pero por encima de ello, prima sobre esta película la “conciencia histórica” sobre el desarrollo de las relaciones de pareja. Es un drama cruzado en una comedia romántica. En medio de “la historia de la tristeza”, son pequeños gestos los que alivian la trama de su tono triste, a medida que se desenvuelve el relato de la vida de Hal y Oliver. Sin embrago, un logro que es invaluable para nuestros ojos es crear una narrativa profunda con el uso solo de imágenes estáticas, como si se pusieran en pantalla pequeños cuadros representativos que solo tienen sentido gracias a la conciencia histórica que ameritan. ¿Arte?, quizá, pero preferiría llamar sutileza a la manera en la que el director expone las relaciones humanas y sus dificultades.
D.G.
Once Upon a Time in Hollywood (2019)
When you come to the end of the line, with a buddy who is more than a brother and a little less than a wife, getting blind drunk together is really the only way to say farewell

La película para cinéfilos. La última entrega cinematográfica de Tarantino no solo es una excelente obra del séptimo arte, es además un tributo al cine y a una década pasada donde los excesos formaban parte de su lenguaje. De esta misma manera, Once Upon a time in Hollywood es una película que se construye sobre la base de esos excesos (con estos y con los del propio director), pero que logra mantenerse en tierra gracias a un guion detallado y estricto que no deja espacios para el azar.
Todo se encuentra enmarcado: muestra de la madurez, el trabajo y el talento del director que logra presentar una de las más divertidas películas del año y de la década. Esto, por supuesto, a un pequeño costo: OUAT no es un filme para todos, puede ser considerado largo y aburrido para el público en general, pero este es un detalle que solo eleva la cinta a un grado superior, no necesariamente intelectual, sino a uno netamente pasional. La película es un proyecto donde la pasión por el cine puede respirarse y sentirse en cada escena. Es una deconstrucción de los finales de los 60 y de la cultura durante este período, pero también del cine y la cultura pop que comenzó a emerger durante este momento.
Es una historia que complace a todos aquellos que han invertido gran parte de su vida en el mundo cinematográfico: tiene un lenguaje y un modo de narración que asoma una gama de posibilidades infinitas y que termina con un “Classic Tarantino”: violencia desmedida pero justificable. ¿Por qué? Porque así es su cine, porque así era el cine que comenzó a partir de los 60. La violencia en solo la parte final es producto de una precisa pero importante tensión que se fue acumulando durante toda la cinta y que termina por explotar en uno de los momentos más vibrantes y enérgicos en estos últimos 10 años. Once Upon a Time no solo nos transporta a otro mundo, sino a otros mundos: es una meta-película que tiene un claro mensaje: ¡soy Tarantino y vengo a hacer lo que quiero, motherfucker!
C.G.
Parasite (2019)
¿Sabes qué tipo de plan nunca falla? No tener ningún plan en absoluto. ¿Sabes por qué? Si te inventas un plan, las cosas nunca te salen como quieres. Míranos: ¿acaso esta gente pensó: “vamos a pasar esta noche en el gimnasio”? Pero mira ahora, todo el mundo durmiendo en el suelo, incluyéndonos. Por eso la gente no debería hacer planes. Sin plan, nada puede salirte mal y si algo se sale de control, no importa. Incluso si matas a alguien o traicionas a tu país. Nada de esa mierda importa. ¿Lo entiendes?

Bong Joon-ho se define a sí mismo como un autor de género. Desde hace un tiempo venía despertando el interés de la crítica americana con The host (2006), la película de terror que a Tarantino le habría encantado hacer, y Snowpiercer (2013), un drama post-apocalíptico al mejor estilo de George Miller. Como buen cineasta de género, se ha dedicado a parodiarlos y subvertirlos. No existe mejor muestra de ello que su última cinta, Parasite, un filme que combina, parodia, construye y deconstruye varios géneros durante sus 132 minutos de duración. Lo que comienza como una tragicomedia sobre las marcadas diferencias sociales y el malestar que esto produce en el mundo, pasa a ser por momentos un thriller psicológico en el que la supervivencia se convierte en protagonista, y en otros momentos en película de terror con los mejores elementos del género. El guion de esta película es uno de los pocos creados durante la anterior década tan milimétricamente diseñados y audaces como para causar un aluvión de emociones distintas en los momentos más inesperados.
R.G.
Mad Max: Fury Road (2015)
You know, hope is a mistake. If you can't fix what's broken, you'll, uh... you'll go insane

Recuerdo que una vez me dijeron: "Mad Max es divertida, pero el plot...era demasiado sencillo". Las personas suelen confundir los términos "complejidad" y "complicado". Una película no es interesante por lo enrevesado y complicado de su trama. Los plot twists solo funcionan en la medida que existe una historia concreta y unitaria que se complementa con la de sus propios personajes. Esto es Mad Max: Fury Road.
Una trama aparentemente sencilla, de A a B, que esconde detrás una serie de complejidades y personajes que elevan la cinta a una experiencia cinematográfica pocas veces alcanzable. ¿Es una película de acción? Sí. ¿Es una historia distópica? Sí. ¿Es un relato que estudia y profundiza en las crisis de los seres humanos y en su lucha por la supervivencia? Por supuesto. ¿Qué historia más interesante y compleja puede existir?
Profundizar en lo que nos hace humanos, en nuestra condición y en nuestras contradicciones internas resulta en las historias que más serán recordadas, porque estas son nuestras propias historias.
La impecable y extravagante acción de la película y su majestuoso acompañamiento musical son el medio a través del cual George Miller nos presenta una de las obras más humanas de la década gracias al acercamiento sincero y honesto que construye de sus personajes.
C.G.
Por supuesto que muchas de las mejores películas de la década pasada quedaron fuera de esta lista. Sólo escogimos las 15 que más nos parece que definieron a la misma. ¿Qué películas crees que debieron aparecer y las obviamos? Déjanos tu comentario y comparte tu propia lista.








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