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Friday 13th: un éxito de culto, independiente y ambiguo

Did you know a young boy drowned the year before those two others were killed? The counselors weren't paying any attention... They were making love while that young boy drowned. His name was Jason. I was working the day that it happened. Preparing meals... here. I was the cook. Jason should've been watched. Every minute. He was... he wasn't a very good swimmer. We can go now, dear.




Friday The 13th (1980)


Decir que Friday The 13th es una excelente película es hacerle un halago innecesario. Innecesario porque no hay que hacerlo: sencilla y honestamente, no lo es. ¿Es una película mala? Tampoco. Friday the 13th existe en un limbo donde el límite de lo absurdo y el mal y el buen gusto conviven, es un experimento (basado en el éxito de otra película similar) que le dio continuidad al género de slasher y que se inculcó dentro del inconsciente de la cultura popular. ¿Por qué? Porque es ridículamente divertida.


A los 40 años de aniversario de la franquicia de culto, Jason Voorhees sigue siendo relevante en el ámbito cinematográfico, no porque sus películas sean obras excepcionales sino porque su obra se construyó en base a una suerte de creencias, valores y estéticas que le garantizaron su lugar en nuestra sociedad, en especial para los amantes del terror.


La primera entrega, la que celebramos, fue una película independiente que junto a un bajo presupuesto logró conseguir un éxito arrasador. Esto no se debe a que la película fuera particularmente innovadora, pero supo aprovecharse de la popularidad de Halloween y del concepto del asesino en serie. Friday the 13th no es Evil Dead, pero su historia de origen como una película independiente y la ridiculización de sus personajes dieron paso para asegurar los típicos trophies y características que popularizarían el género slasher: adolescentes calientes, lugares remotos y personajes estúpidos.


Pero hay otro elemento que convirtió esta primera entrega en una leyenda: sus villanos, su villano. Esta aclaratoria es importante porque Jason no es el villano de la primera entrega, es, SPOILER, su madre. Pero es lo que se esconde detrás de esta singularidad lo que le da un valor relevante y curioso dentro del panteón de las películas de terror: la asexualidad o la sexualidad supuesta del asesino. En una película donde la libertad sexual es criticada (o satirizada) con la metáfora de la muerte y donde se nos hace creer (o nos hacemos creer) que el asesino debe cumplir con ciertas características, el final surge para revelarnos, en sin duda uno de los mejores plot twist del cine, que cualquiera puede serlo: un hombre, un niño, una mujer, una madre. Cualquiera puede ser un asesino. Todos podemos ser un asesino.

Estos detalles son los que convirtieron a Friday the 13th en una obra de culto: las libertades que se tomó, hayan sido conscientes o no, revitalizaron el género antes de que necesitará de una (revitalización) y curiosamente generó los cimientos de quién sería uno de los villanos y asesinos ficticios más emblemáticos: Jason.



Friday The 13th - Part III (1982)

Este tipo de películas no suelen ser inteligentes y en gran medida, esta no es la excepción. Pero hay algo en esta filme, en esta primera entrega, que indudablemente lo hace especial, incluso 40 años después.


Friday the 13th nos recuerda que podemos disfrutar de una película sin necesidad de reflexionar sobre cada uno de los aspectos y detalles que la construyen (aunque haya pequeños destellos de genialidad escondida en ella) y que lo necesitamos es tan solo las ganas de divertirnos en un viejo y solitario campamento junto a un grupo de estúpidos adolescentes. Después de todo, ¿quién no fue en algún momento de su vida estúpido y adolescente?



Friday The 13th (1980)



Puntaje: 3 de 5 pinos




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