Bil & Ted Face the Music: una comedia de la inocencia y la esperanza
- César Garbán

- 31 ago 2020
- 3 min de lectura
“And so, it wasn’t so much the song that made the difference. It was everyone playing it together. And it worked”

¿Quién pensaría que casi 30 años después de Bill & Ted Bogus Journey vería la luz la tercera y final entrega de esta extraña pero amada franquicia? Y más triunfante aún: una divertida, fiel y excelente comedia que, si bien puede parecer sencilla, plana o inocente, es, ante todo pronóstico, el perfecto regreso de este singular par.
Aclaremos algo desde el comienzo: esta película no es lo que se espera en una producción cinematográfica del 2020. Nuestra sociedad de una naturaleza cínica, lógica y estructurada –e incluso cuadrada-, sumado al hecho del contexto particular de este año, no suele aceptar filmes de este estilo: uno de antaño y de una época, aparentemente, más ingenua.
Los años ochenta fueron un momento de aventuras cinematográficas y los noventa significaron una suerte de experimentación extraña. Allí, entre el final de una década y el comienzo de otra, se encuentra la génesis de esta extraordinaria franquicia. Extraordinaria porque la existencia de una historia como esta es una posibilidad casi quimérica; y que hoy día haya sido estrenada el final de la tan esperada saga solo muestra una pequeña luz de lo que la audiencia espera en la actualidad: algo a lo que aferrarse. Este es, dicho de una manera breve y concisa, unos de los principales temas de la película: la esperanza.
La esperanza de que no todo se encuentra exactamente calculado, de que nuestras vidas no son reflejos pobres y decadentes de un mundo, aparentemente, más apocalíptico y distópico. Vivimos en un mundo cruel, lleno de odio, de violencia, masacres, injusticias…y que en este preciso año, uno que ha sido el más desafiante para muchos, nos llegue una historia de dos hombres, ex estrellas de rock, dos padres que deben conseguir la canción perfecta para salvar a la humanidad y el espacio y el tiempo no puede ser un acontecimiento azaroso. Es una respuesta, casi involuntaria, de una necesidad colectiva y universal.

No, Bill & Ted Face the Music no es la película que viene a cambiar el mundo, ¿o sí? No, Bill & Ted no es una franquicia que desequilibró la estructura del cine, no es la obra que cambió la forma vemos el cine, pero puede que sea una silenciosa influencia en la absurdidad de mucho de lo que vendría luego y específicamente en algunas producciones como Hot Tube Machine (2010) y Regular Show (2010). El detalle está en encontrar qué es lo que se encuentra debajo de esta sucesión de eventos raros y de producciones extraña: la inocencia y la esperanza, un edén, ficticio o no, que nos acerca a una niñez donde creemos que todo era menos complejo.
Este año ha sido muy complejo, razón por la que no existe mejor momento para esta película. Bill y Ted nos envían un mensaje muy claro: “desconéctense, el mundo es complejo, si, pero no siempre tiene que serlo. Hay momentos donde la locura, lo raro, lo que no tiene sentido debe ser bienvenido. Hoy es ese día. Hoy nos unimos, porque el mundo, sin importar el nivel de decadencia y caos en que se encuentre, solo tiene algo de sentido si nos unimos”. Sí, “seamos excelentes el uno con el otro” y “Festejamos, dudes”.
Palabras sencillas y honestas sobre las que deberíamos vivir.
Sin convertir esta reseña en una manifiesto filosófico, Bill and Ted Face the Music es un milagro. Bajo todo pronóstico, esta es una cinta que no debiese existir, pero, “Strange things are afoot at the Circle-K”. Esta es una obra difícil de recomendar: no es una obra espectacular merecedora de galardones ni de reseñas complejas y dimensionales, no…es una historia de dos músicos que viajaron en el tiempo, se casaron con dos princesas medievales, fueron al infierno, se hicieron amigos de La Muerte y ahora, en el 2020, descubrieron la única canción que puede salvar a la humanidad y el espacio y tiempo. Maravilloso, ¿cierto?

Esta es la historia de estos excelentes caballeros: Bill y Ted, Keanus Reeves y Alex Winter. Corrección, este puede ser el final de su historia, y no existe mejor momento que conocerla que ahora.
Bil & Ted Face the music es la película que necesitábamos en el 2020.









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