Before Sunrise: diálogos de sensaciones
- César Garbán

- 17 feb 2020
- 2 min de lectura
Actualizado: 18 feb 2020
Isn't everything we do in life a way to be loved a little more?

Una película no se define (o no debería) por lo intrincado de su plot. Son sus personajes y sus emociones, su complejidad como seres humanos, lo que la define. Mientras más concretas y bien definidas se encuentren sus motivaciones, más fuerte será la estructura del filme y, por ende, más interesante. Una película debe, ante todo, generar sensaciones y no valerse únicamente de la lógica: Before Sunrise (1995), a través de sus impecables diálogos y sus detallados personajes, retrata esto de un modo perfecto y magistral.
La cinta de Richard Linklater es sencilla: dos personas se encuentran, se conocen, deciden disfrutar de un día en Viena y se enamoran. ¿Es la trama sencilla? Sí. ¿Es aburrida? Lejos de. Before Sunrise es una película increíblemente dinámica, llena de una adrenalina constante. Es mágica, excitante y emocionante. ¿Y la razón? La trama es secundaria, lo primordial son sus personajes; Jesse y Céline son el objetivo principal de Linklater y cada escena está construida para que ambos brillen y resalten. ¿Y cómo logra esto? A través de sus diálogos.
Estos, casi más que sus personajes, son los verdaderos protagonistas: cada palabra, cada oración y cada expresión que surge de ellos es espectacular. No son diálogos apoteósicos ni grandilocuentes, son solo conversaciones comunes y corrientes, y esta es precisamente la genialidad del director. Los grandes discursos del amor son reemplazados por casuales pero poderosas reflexiones sobre las relaciones y sobre el imposible concepto de lo que significa amar. No hablan sobre el “por siempre y para siempre”, sino de la honesta inquietud que representa el amor para el ser humano y para ellos.
Son dos personajes hablando. Eso es todo lo que es Before Sunrise, y esto es perfecto para la película: no busca complicar lo que sucede alrededor de Jesse y Céline. Lo de afuera no importa, de hecho es aburrido e irrelevante. Pero lo que ellos están viviendo internamente es un remolino de emociones, de palpitaciones sinceras de dos corazones que se han conectado de una manera espléndida y real. Y esto es emocionante. La película es una secuencia de diálogos que se enfoca continuamente en estos dos personajes y que traduce en imagen una cantidad importante de fuertes y honestas emociones a través de la manera en que actúan, de lo que hacen y dejan de hacer y de las miradas. Es un juego que se complementa con lo que dicen y lo que dejan de decir. Y ya. Es sólo eso, pero es mucho más a la vez.
Before Sunrise es el cine indie en su máxima expresión. Es cine minimalista, es cine de romance y es cine de diálogos. Es una experiencia como pocas que se construye con un equilibrado y tácito acuerdo entre un director enamorado de sus personajes y unos personajes enamorados entre sí que no pueden dejar de hablar, y a los que nosotros no hemos podido dejar de escuchar durante 25 años.









Para mi es simplemente mágica. Ese encuentro entre ambos y la conexión que se da entre ambos es lo envolvente. Y la película te vuelve cómplice de lo que ambos van construyendo como si fueses un protagonista más.
Apruebo a todo lo que has dicho de ella. Me encanta.